La optimización del trabajo humano mediante la automatización de tareas operativas impulsadas por inteligencia artificial está transformando profundamente la dinámica empresarial. El crecimiento de la productividad laboral, un factor clave del crecimiento económico, ha disminuido drásticamente en muchas economías. La economía global, aún afectada por la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, enfrenta desafíos significativos, incluyendo impactos en las cadenas de suministro. A pesar de la desaceleración de la actividad económica, la inflación global ha aumentado, en parte debido al incremento en los precios de alimentos y energía, lo que ha creado un panorama cada vez más sombrío e incierto.
Sin embargo, según el reporte de 2018 del McKinsey Global Institute, la automatización y la inteligencia artificial tienen el potencial de revertir esta tendencia. Se estima que el crecimiento de la productividad podría alcanzar el 2 % anual en la próxima década, con un 60 % de este aumento proveniente de oportunidades digitales.
Tareas más susceptibles a la automatización
Al automatizar tareas rutinarias, monótonas y repetitivas, las empresas no solo mejoran su eficiencia y reducen errores humanos, sino que permiten a los empleados concentrarse en actividades más estratégicas, creativas e innovadoras. El mismo reporte de McKinsey destaca que aproximadamente la mitad de las actividades llevadas a cabo por trabajadores pueden ser automatizadas. Entre las tareas más susceptibles a la automatización se encuentran actividades físicas en entornos predecibles, la recolección de datos y el procesamiento de información, que representan cerca del 50 % de las actividades humanas en todos los sectores. Sin embargo, solo un 5 % de las ocupaciones podrían automatizarse por completo con las tecnologías actuales, mientras que alrededor del 30% de las actividades de un 60% de las ocupaciones son parcialmente automatizables.
La automatización de procesos, combinada con la inteligencia artificial, permite a los trabajadores concentrarse en tareas que requieren creatividad, pensamiento crítico y toma de decisiones informadas. Esto alinea sus esfuerzos con la visión organizacional en un entorno cada vez más híbrido, donde la explotación de datos, la virtualización de la infraestructura y la reimaginación de las experiencias del cliente son fundamentales para las interacciones físicas y digitales a lo largo del viaje del cliente.
No obstante, estas transformaciones digitales no solo ofrecen nuevas oportunidades; también presentan amenazas y costos de transición significativos.
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